Viudez homosexual

Podemos pasarnos la vida discutiendo si el matrimonio sólo tiene razón de ser entre parejas heterosexuales -según culturas que vienen de viejo- o no; si las uniones entre parejas homosexuales se deben llamar matrimonios o no… El hecho es que personas que quieren a otras con morfología de su mismo género, si lo consideran oportuno, se pueden unir con papeles siguiendo el viejo dicho gallego de “Papeliñosl papeliños, que todos somos fillos da morte”.
Lo que hace falta es que el los grupos humanos dentro de los que se producen las uniones homosexuales “con papeliños” las tomen como algo moral, es decir: dentro de las costumbres…
Hace dias me contaba una compañera de trabajo que tiene un hijo peculiar, muy listo y zurdo. Es pequeño pero ya selectivo: sólo le gusta andar con otros críos zurdos y que sepan leer. Y tiene un amigo, con esas condiciones, al que adora.
Pues, siendo así la circunstancia, el mocoso le preguntó a su madre si los “chicos” se podían casar entre ellos. Recibida la respuesta de que tal era posible, siguió preguntando: “¿Y cuando seamos mayores mi amigo y yo tenemos que hacernos novios y casarnos?”
Probablemente, esos zurdos hoy lectores de cuentos sean heterosexuales y, cuando manden las hormonas, se dejen llevar por “um cheirinho de mulher”, se hagan novios de “chicas” y hasta se casen con ellas… Pero queda claro que en próximas generaciones nadie se escandalizará de que haya parejas homosexuales, ni de que en las esquelas mortuorias -algo tan serio- aparezcan difuntos y viudos con nombres propios de varón o de mujer en ambos casos: la estadística poblacional manda: se irán deshaciendo matrimonios (o lo que sea) homosexuales porque la gente se muere con independencia de género y tendencia sexual.
¿Que tiempos pasados siempre fueron mejores? Mentira, por lo menos para los homosexuales, a quienes me resisto a llamar “gays” porque me joden las imposiciones yanquis (en este caso incomprensible, porque “gay” sugiere amaneramiento feminoide).
La iglesia católica, que tanto se resiste en estos momentos, siendo tan sabia como es, en unas décadas estará casando a todo tipo de parejas. Casará hasta curas tan homosexuales como siempre ha habido. Tiempo al tiempo; y libertad a la libertad.

La necesaria III República

A los que no tengan relación próxima con la cultura galaico-luso-africano-brasileña el nombre de Ernesto Guerra da Cal quizá no os suene. Sí os suenan, y mucho, los de García Lorca y Valle-Inclán; algo os puede sonar el de Rosalía de Castro, porque se mencionaba en clase de Literatura entre los poetas del romanticismo español. Y difícilmente os sonará -salvo a los muy leídos- el de Eça de Queiroz.
Pues sabed que Ernesto Guerra da Cal fue un ferrolano al que admiraba apasionadamente García Lorca, por guapo, valiente, buen actor (de La Barraca) y poeta: él fue quien, de verdad, escribió los poemas en supuesto gallego de Lorca.
Además fue quien enseñó en Estados Unidos lo que significaron en Europa Rosalía Castro como poeta y Eça de Queiroz y Valle (que copiaba a Eça) en los ámbitos de la novela y el teatro.
Ernesto era un tipo sin pelos en la lengua, y muy consecuente con su ideología. Quien quiera verlo claramente, pida en el Registro Civil de Ferrol copia de datos de Guerra. Verá que, en los años 60, manda borrarse de español por no estar de acuerdo con el régimen de su paisano…
Yo también admiré a Ernesto, que nunca quiso volver a España, durante el franquismo por adversión, y en la democracia porque decía que era falsa, incompleta, castrada…
Si todos fuéramos como Guerra, nos tendríamos que haber ido en el 78, cuando nos cayó la Constitución de la Transición. Pero -como tantas veces le dije y le escribí al viejo recalcitrante- yo había aceptado mi derrota democráticamente, para, de esa manera, dentro de la democracia formal, luchar por un objetivo: la República que permitiera a una mayoría grande de españoles sentirse a gusto en España.
Siempre pensé que el País Vasco iba a abrir fuego contra un Estado absurdo, y pensé que se facilitaba la transición verdadera con la entrada de España en la UE y, después, con la adopción del euro como signo monetario de la Unión.
No imaginé que fuera Cataluña la que iniciase el asalto al Estado que alimenta la Caverna Madrileña. Pero ahí está Cataluña levantada, exigiendo libertad para separarse o, por lo menos, asimetría dentro del Estado.
¿Cuál puede ser la meta para todos los pueblos que componen el mosaico español?
Algo diferente a lo que se derivó de que un tal Juan Carlos de Borbón le jurase lealtad eterna a Franquito (también llamado Cerillita y Paquita).
Nos vendieron al Borbón como heredero de la unidad de destino en lo universal, después como salvador de la democracia y ahora, cuando ya sabemos todos de sus vicios y sus pecados, nunca compensables con acciones gloriosas (u honrosas por lo menos); cuando ya no se aguanta sobre las propias piernas, nos van a querer vender que sus herederos son los garantes de la continuidad de España en el mindo…
Pienso que los Borbones no se lo creen, pero saben que los tiempos no están para lujos de monarquías en el exilio. Mi idea es que confían en que les paguemos una jugosa pensión a los que lleguen hasta las puertas de la República inevitable.
Pero, ¿por qué mantenerlos? Mejor dicho, ¿por qué mantener a toda la recua? ¿Qué les debemos a las tales infantas y los hijos habidos con los impresentables de sus maridos plebeyoides? ¿Y a la plebeyísima princesa Fictizia?
Creo que es deber de todos los españoles honrados repasar la Historia y reflexionar. Los que llevamos tantos años aguantando una Constitución incómoda, que incluye algo tan antidemocrático como la monarquía, debemos levantar la voz y predicar: hay que acabar con tanto parásito con derecho a parasitar solo por ser hijo de parásito.
Guerra da Cal tenía razón. En el 78 nos debíamos haber exiliado. Pero, si lo llegamos a hacer, aún podría haber durado más el despropósito monárquico y el absurdo autonómico.
En fin: República Asimétrica, federal o como sea. Y los Borbones, a trabajar y pagar impuestos.
Ya me direis si tengo razón

Culturgal forever!

Ola a todos (e non digo “todas” porque é unha estupidez, xa que en “todos” non hai intención de xénero senón neutralidade):
Pasámolo de moito rosmillo en Pontevedra, alí no Pazo da Cultura, no de Culturgal. Eu nunca fora porque estes anos atrás me coincidira de estar en Bruxelas. Fora ao da Coruña, pero o de Pontevedra está moito mellor, salvo o da comida, que é un desastre, mesmo con viño para lle botar gaseosa, como fixeron dona Fina Casalderrei e don Víctor Freixanes, entre os que me cadrou xantar (xente sabia para a Literaturea e mais para os tratos co viño, si señores).
Ben, o caso é que aquilo andaba cheo de persoal, dabondo miúdo, cativos e rapacetes que viron moita cousa, e que saíron aprendidos e galeguizados cara a un mundo hostil á galeguidade, por moito que El Doctor Fríjol diga que o seu vai de “rexurdimento” (será rexurdimento de pantasmas antigalegas criadas na caverna madrileña)…
¿Hai enerxía creadora en Galicia? Haina, si. ¿Cabemos todos os creadores en Galicia? Cabemos, malia que algún escritor mediático non se decate de que hai que facer menos o pallaso e máis aplicarse ao que recomendaba Blanco Amor, tirar folios á papeleira…
Os vellotes tamén nos xuntamos (un amigo meu paseou comigo e mais cun neto, ata que o deixamos debuxando nun stand). Con el falei moito das infinitas novelas que se poderían escribir sobre o drama cubano (ou galaico-cubano, porque pouco escapa en Cuba á relación con Galicia).
Co Camilo Nogueira falei da súa aventura no Parlamento Europeo, no que el falaba en galego para ser traducido polos intérpretes de portugués, felicísimos eles. E largámoslle unhas boas ao idiota do Mari Ano, que ten que escoitar a tradución do que dicía “nun galego clarísimo” (frase do Camilo) a presidenta dos Estados Unidos do Brasil…
Tamén coincidín co Xosé Manuel Beiras. Fixéronnos fotos cos carteis de que nos gusta o galego. Recordeille cando nos coñecemos, hai 44 anos, no colexio maior San Juan Evangelista de Madrid. Daquela os dous eramos delgadiños, el moi alto, louro. Vestía traxe azul escuro con gravata granate. Fumaba tabaco louro americano (en tempos de Celtas universitarios) e prendía os cigarros cun Du Pont de ouro lacado…
Co Víctor Freixanes falei moito de como lle hai que dar a volta á produción de libros tendo en conta que estamos nunha situación metaestática, na que van convivir textos en papel cos lidos en dispositivo electrónico. Faise unha obsesión para nós chegarmos ao punto correcto da economía do libro (e falabamos como autores e como entendidos en facer textos e hipertextos).
A María Solar é unha moza que alegra xa con lle oír a voz. Preguntoume sobre a miña última novela, da aventuras revolucionarias cubanas. A xente foise arrimando (e contáronme que tiven de espectadores uns suxeitos torpes que me andaban a chamar “gusano”. Nin que eu fose cubano…).
O que tivo chea de público, e entrevistadores peculiares, foi o Agustín Fernández Paz, rei literario dos pequenos e dos non tan pequenos. Foi unha atracción do Culturgal. E motivo dunha anécdota que, cando lla contamos, lle provocou sincera hilaridade:
Houbo unha señora -por sinal profesora de colexio- que, ao lle falarmos do Agustín (seica polo semellanza fonética), o confundiu co Valentín… Paz Andrade.
Ben: mil outonos máis para o Culturgal, que aínda hai xente que confunde escritores do vulto do Fernández Paz e do Paz Andrade.

O drama territorial ibérico

Uma vez mais escrevo em galego com formato português para honrar a memória dos meus Mestres. Desta volta vou tratar do que aconteceu em Catalunha, que me parece singelo: é maioria grande a dos catalães que querem pôr distâncias com a Espanha na que nunca se quiseram ver de tudo.
Na caverna madrilenha ouvem-se os urros da besta nacionalista espanhola, monárquica e arbitrária no fabricar duma História ao seu gosto e jeito. Dizem os cavernários que Catalunha nunca foi um reino, como o fora a Escócia; pelo que não têm direito à separação, por não estar em pé de igualdade com a Espanha.
Coisa estúpida, senhores, pois, se formos para trás na História, não fora já a Galiza um grande reino, o primeiro dos ibéricos, quando os Reis Católicos decidiram a sua “doma y castración”? E não era Portugal apenas um condado quando o senhor conde decidiu fazer-se rei e criar um reino?
É certo que a União Europeia se baseia em fronteiras dos Estados que entraram a formar parte dela. Mas ninguém esqueça que por Bruxelas já se tem falado muito de como arranjar problemas inevitáveis nos casos de secessão: só gente como o Mariano (quem apenas fala castelhano como restos de fonética galega dos que se avergonha) não percebe o que se ouve pelos corredores bruxelense… por vezes, forte e alto, em flamengo.
Como vai acabar o drama territorial ibérico? Tudo aponta a uma República Federal de Espanha, a Terceira e definitiva. Por enquanto, o Velho Borbon anda a tratar dos ossos, talvez espantado pelo que intui.

El “low profile” de José Luis Méndez

En las cloacas del mundo bancario español se están produciendo turbulencias. En el hedor que desprenden, se distinguen aguas de odio, venganza y ajustes de cuentas. Los consejos de administración “salvadores” se disponen a atacar por varias vías, tanto conciliatorias como judiciales. El clamor popular los obliga. Las evidencias los acusan.
Pero en todo este marasmo hay un caso curioso: el de José Luis Méndez.
En sus inicios ferrolanos, José Luis parecía un mozo prudente y con gran porvenir, de benefactor entregado al país. Pero luego se le fueron viendo maneras de hombre poco culto, cegado por la soberbia de un mando adquirido de oscura manera.
Mientras Amancio Ortega o Rosalía Mera andaban por Coruña sin protección evidente, José Luis se hacía transportas con escolta. Los coches de la Caixa transportaban también a su familia. Su señora se permitía ir a comprar a Loewe, al lado de su casa, y tener coche de la Caixa esperando a la puerta. Sigue lendo